Recomendación

Si algún lector desease leer la traducción inglesa o italiana, puede comunicarlo a esta dirección de correo electrónico:

carolmanganelli2@gmail.com


martes, 15 de abril de 2008

Capítulo 12

XII

Durante días, incluso "nundina", Blodwynn me hizo seguir una dieta rica en raíces cocidas, verduras frescas, fruta variadísima, escasa carne –mejor dicho, nada de carne , ni de pasteles de hojaldre o dulces .... ni tan siquiera leche: en su lugar me hacía entrega periódica de tinajas llenas de un líquido sustancioso y blanquecino que resultó ser el producto de moler enormes cantidades de almendra para después mezclarlos con agua.... También me hacía beber pequeñas dosis de extracto de artemisa a lo largo del día, incluso antes de dormir, mezclado con el agua que ella misma traía procedente de los pozos de Cumas, no exactamente de los de la villa de Cornelia Sila sino de otros que se hallaban justo donde la galería subterránea en la que las sibilas habían vivido y realizado vaticinios desde tiempos remotos.... Ella misma había decidido quedarse en casa durante todo el tiempo que durara la...¿experiencia?.... Al ser amiga de Cornelia, ni la Vestal Mayor ni las niñas encontraron raro tenerla como huésped …. Además, Blodwynn tenía la habilidad escrupulosamente estudiada de dar una imagen de absoluta naturalidad, ajena a la presencia sombría, imponente y ajena a lo cotidiano que se espera de una sacerdotisa o mujer sabia de su raza… Jamás, ni a la experimentada y madura Vestal Mayor se le ocurriría identificarla con las arpías nigromantes desgreñadas, coleccionistas de calaveras ….que tú describías tan convincentemente en tus crónicas, estremeciendo a toda Roma. Para controlarme el sueño, por si surgía alguna situación que comprometiera mi salud, decidió compartir mi “cubiculum” …. Observé que se había traído su propio colchón que en realidad era una gran bolsa mullida que alguien – quizás ella misma – tejió a partir de una lana finamente hilada antes de teñirla con unos tonos que yo sólo recordaba haber visto en las piedras, la tierra arcillosa, las hojas de los árboles en todas las intensidades de verdes u ocres….así como también se había hecho acompañar de su cobertor de pieles de ciervo…. Noté pronto el efecto de la artemisa en los sueños que empezaron a asediarme desde entonces…. Aquel lamento casi de sibila, llamándome con aquella voz perdida en mi infancia, reverberante, como si viniera de un pozo….o una gruta…. Desperté ante mis propios sollozos estremecidos, con Blodwynn abrazándome y haciéndome ingerir un extracto de camomila y flores de tilo que, previsoramente, tenía ya preparado…. Aquella noche, la voz se había hecho presente adquiriendo un rostro definido: la tez de alabastro luminoso en la que brillaban aquellos grandes ojos claros, azules, la cabellera oscura que jamás supe si yo la había heredado de ella o de Lucio Calpurnio.... Ahogando los sollozos, sólo se me ocurrió pensar en si a ella le complacería saber que tu suegro jamás había vuelto a tomar esposa…. Fue entonces cuando mi inquietud comenzó a tomar otra dirección…. ¿debiera hablar del tema con mi padre para que me ayudase a abrir caminos esclarecedores? No, quizás ni él mismo era consciente de lo que, en realidad, había pasado…. Indudablemente, sólo el hombre sabio podría hacerlo. Una vez más, calibré hasta qué punto todo esto estaba siendo una osadía…. sin embargo, no había otra senda a seguir…. Calpurnia no estaba abocada a seguirse limitando a ser la sumisa, discreta Calpurnia…. Aunque, en apariencia, desempeñara el papel de virtuosa cónyuge del Gran Hombre, del Nuevo Alejandro, como te llamaba Blodwynn, en la sombra más recóndita me correspondía una misión que, a la larga, podría proporcionarme un poder mucho más allá de lo que cualquiera en Roma, incluyendo mi entorno íntimo – sin descartarte a ti, mi señor – podría concebir en mí….
_Señora Calpurnia…. Ya sabes que te lo previne: el coste emocional puede ser mayor de lo que te figuras ….
Respondí con firmeza a la expresión preocupada, casi llena de angustia.
_Ahora sé que he de llevarlo a cabo hasta el final, señora Blodwynn…. Supongo que no me costará la vida…. ¿no es así?
_A decir verdad, no, de forma directa…. Ya te dije que lo problemático sería el posible agotamiento mental que pudiera llevarte a la postración, falta de apetito….y todo lo que, fatalmente, pudiera afectar a tu salud física…. Es la única forma de acceder a lo que buscas, bien lo sabes… no puedes ausentarte de la “Domus Publica” para una travesía que puede llevarte meses y meses si sumamos el viaje de ida, tu estancia allí y la vuelta…. Además, no se te concedería permiso para estar allí : recuerda que se trata de un recinto reservado a iniciados. Tú no has sido instruida en ese sacerdocio a lo largo de todos los años que son necesarios… Creo que es fácil de entender…. Calpurnia, no obstante, no te obsesiones con el peligro….estaré a tu lado velando la noche entera…. No, no te preocupes por mi necesidad de sueño… tengo todo el día siguiente para recuperarlo… y uno de los secretos en los que fuimos instruidas es cómo controlar nuestros cuerpos y limitar la necesidad de descanso mediante el sueño….
Había llegado la noche y, después de que Porcia y Marcia nos hubieran dejado, Blodwynn decidió dejarme sola momentáneamente a fin de que permaneciera cierto tiempo en silencio, escudriñando mis pensamientos y emociones, una especie de examen a fondo de cuánto yo era, de acuerdo con las pautas que ella me había aconsejado para llegar a donde debía dirigirme sin fisuras espirituales ni dudas acerca de mi propósito…. Lo cual se vio confirmado por aquel rato de meditación. Por fin volvió a aparecer.
_Señora Calpurnia… al igual que tú, yo también he estado meditando…. No había advertido que, pese a la amplitud de la “Domus Publica” y a cuán aislada está la residencia de las Vestales de tus aposentos, no obstante temo que el aroma de los inciensos y esencias que debo utilizar pueda ser percibido al menos en los restos de olor que puedan quedar , impregnando el aire de las habitaciones …. He estado pensando que tendríamos que ausentarnos de aquí y dirigirnos a la villa que Calpurnia Sila posee en Cumas…. Allí nadie lo advertiría al estar fuera del recinto urbano….
_ Señora Blodwynn…. De la misma forma que mi esposo estuvo al corriente del tiempo que pasé allí cuando nos conocimos, no te extrañe que otro tanto suceda ahora, con el agravante añadido de que, al exigírseme como esposa la mayor discreción posible, estas visitas repetidas a una vida que perteneció a quien incluso hoy en día muchos patricios romanos aún recuerdan con miedo y aversión… por no mencionar todo lo que se ha especulado sobre las aberraciones que tuvieron lugar allí, todavía frescas en el recuerdo de gran parte no sólo de los señores sino de todo el pueblo romano, pese a haber transcurrido más de veinticinco años…. Imagina cómo influiría en la carrera de mi señor, sabiendo que tiene como enemigos, por una parte, a alguien con sobrado poder económico y que además cuenta con la simpatía de un inmenso número de romanos, `por representar el ascenso del hombre nuevo frente al rancio patriciado…. Y, por otra parte, a quienes no hacen otra cosa que propagar entre la plebe el bulo de que mi esposo es el nuevo Sila…. Y nadie en Roma, noble o plebeyo, olvidará las consecuencias de las proscripciones….
La mirada fija de Blodwynn iba asintiendo a todo mientras escuchaba este inesperado discurso.
_Sugiero, pues, que, al tener mi padre una villa en Pompeya, no tan lejos de Cumas , como puedes ver, nos dirijamos allí a su debido tiempo… el suficiente para dar aviso a Lucio Calpurnio a fin de que se den ordenes a los siervos para que la casa esté a punto… Ten en cuenta que desde que se terminó la de Herculano apenas si ha sido utilizada…. Esto también nos garantiza que ni él ni ninguno de sus amigos filósofos y poetas se encontrará allí ya que, como comprenderás, tiene muchísimo más espacio en Herculano… De esta forma, los…informadores de mi esposo pensarán que mi intención es respirar aire puro en casa de mi padre, amigo y colaborador suyo desde que yo era una niña pequeña…. O quizás incluso antes de mi nacimiento…. Además, creo que está a punto de volver a Macedonia uno de estos días….
Yo misma decidí ir a visitar a mi padre al día siguiente para comunicarle mi propósito – obviamente, le di a entender que mi única intención era la de ausentarme del ambiente claustrofóbico de la “Domus Publica” y del agobio de Roma a la que una prematura primavera anormalmente cálida estaba volviendo a infectar con un calor húmedo que me hacía desvanecer periódicamente a lo largo del día de acuerdo con mi habitual estado de languidez en aquella época, aliviado levemente por las infusiones reanimadoras que Blodwynn me preparaba con hierbas, hojas y flores secas específicas…. Recuerdo que tuve que bajar la mirada cuando “Pater” vino a recibirme en el “atrium” para evitar que me preguntara, alarmado, por las lágrimas que me humedecían las pestañas – aquel rostro pálido enmarcado por los bucles negros que ensombrecían los ojos azules de mirada desbordante … “Calpurnia, pequeña mía….” . El aún conservaba bastante cabello oscuro aunque salpicado de canas, todavía delgado y fibroso, la mirada negra y aguda, surcada de casi tantas arrugas como la tuya…. Olvidaba que sois prácticamente de la misma edad. Lógicamente, no necesitó preguntar por ti: sabía como se estaban desarrollando las operaciones en Grecia…. Intenté desviar la conversación de la política ya que, inevitablemente, como tantas otras veces volvería al tema de Cicerón … Mi señor, ya han sido demasiado años de amargura acumulada entre sus recuerdos…. A lo largo de la velada, entre la conversación salpicada de recuerdos de mi infancia y adolescencia que introduje más para apartarle la mente de sus inquietudes y obsesiones que por mi propia necesidad de reencontrarme con mi verdadera existencia, aquel rostro velado y maternal, perdido en el tiempo, permaneció como una visión fantasmal, casi imperceptible, entre los dos….Hubo momentos en los que temí que él también la estuviera percibiendo…. Sabía también que jamás volvería a tener una oportunidad como ésta para saber acerca de todo aquello….jamás se nos había informado, ni a mi hermano ni a mí, acerca de la dolencia o accidente que alejó a “Mater” de nuestras vidas… no, sería brutal evocar recuerdos que quizás a él le carcomían tanto como a mí, máxime cuando ignoraba cuándo nos volveríamos a ver en esos días…. No pudo evitar hacerme ver que Roma no era un lugar especialmente seguro para mis pobres Marcia y Porcia esos días…. Pese a todo, me exigió….esas fueron sus palabras….que les diera un beso paternal a cada una en su nombre. Les estaba inmensamente agradecido por cuanto hacían por mí para ayudarme a sobrellevar la soledad de tantos años enclaustrados en la “Domus Publica” . En cuanto a Cornelia Sila, con mucho sentido común me advirtió que, siendo una señora de su edad – o quizás algo mayor, añadió con una sonrisa pícara – por mucho que a ésta le hubiera halagado se sentía incapaz de transmitirle su cariño paternal ….
Varias jornadas más tarde, mientras intentaba mantener el equilibrio en la litera camino a Pompeya, no podía olvidar cuán cálidamente Lucio Calpurnio me había abrazado en la despedida. ¿Quizás también le había llegado aquella voz silente de mirada clara e inmensa….un presagio quizás fatal? ¿Pudiera ser que era consciente de aquello a lo que me había expuesto mediante la alianza más satisfactoria imaginable, formar parte de una de las familias patricias de abolengo más legendario, gozar de las prebendas que el Nuevo Alejandro garantizaría a su suegro a cambio de lanzarme a la reclusión yerma de por vida? Quién sabe si, viendo lo fatal tan cercano, los escrúpulos comenzaban a hacer mella en su ánimo…. No obstante, todos estos pensamientos se diluían ante la alegría silenciosa e íntima de recuperar mi infancia y adolescencia en la villa pompeyana…. Quizás ni había regresado desde que nos unimos en matrimonio. No, Pompeya representaba para mí un mundo absolutamente ajeno al que rodeaba a la esposa del “Pontifex Maximus” : la brisa marina, refrescante y vivificadora, los inmensos viñedos, el aroma a arboleda que te limpia hasta los rincones más escondidos del cuerpo….incluso la propia ciudad, tan distinta y, al mismo tiempo, tan parecida a Roma….Tú sí la encontrarías igual a Roma, habiéndote criado en el “Subura” … todos esos soportales con sus tiendecitas, las escuelas al aire libre, las tabernas en los cruces de caminos…. Claro que los de allí, según me cuenta mi padre, maldicen, como en Roma, la memoria de Sila por haber creado una colonia junto a un volcán cuyas cenizas lo impregnan todo, incluyendo gargantas y lenguas, moviéndote a buscar alivio en el vino de aquí….pese a que el padre de Cornelia la pusiera bajo la protección de la Venus Felix…. La misma que se te aparece, inesperada, por alguna que otra esquinas de las callejuelas y que yo misma, en su día, descubrí repetida en la villa de Cumas y también en…. Afortunadamente, nos habíamos detenido para romper nuestro ayuno y esto palió el estremecimiento que se había apoderado de mi piel : por primera vez comenzaba a inquietarme la realidad de enfrentarme a aquella experiencia de nuevo…. ¿sobreviviría? El estado de postración que había sufrido durante días regresó a mis recuerdos…. Sin embargo, era como si tuviera la certeza de que mi madre me había concebido con el propósito de que yo afrontara justamente eso, del mismo modo que Aurelia te había engendrado para superar la labor de Alejandro, quién sabe si iluminada por Afrodita o el mismo Eneas para que su estirpe, tras centurias de silencio y oscuridad, volviera a mostrar su rostro deslumbrador, divino…. “Sol Invictus”…. Fénix renaciendo de sus cenizas… “ Caius Iulius Caesar Fénix”….” Lucius Cornelius Sulla Felix”….
Afortunadamente, conseguimos llegar a nuestra villa antes del atardecer, a través de las parcelas de viñedos y frutales – naranjos, limoneros e higueras que nos abastecían cuando vivíamos allí…. Algunos, antiguos ya, que se erguían allí cuando mi abuelo hizo edificar la villa, conservaban la misma solidez de antaño, pero otros, que recordaba haber visto plantar, me dejaron desconcertada…. ¿tanto podía crecer un simple tallito?.... engrosándose paulatinamente a medida que yo dejaba la adolescencia y yo te iba descubriendo como alguien más allá de esa especie de tío que nos visitaba ocasionalmente y, de paso, se me desvelaba paulatinamente todo aquello que me había estado oculto desde mi nacimiento : ser capaz de perder el control sobre mí misma al ser poseída por una piel viril y recia, la rendición absoluta, anhelando ver crecer mi vientre con tu semilla, la frustración ante mi cuerpo irremediablemente yermo, la conciencia de mi propia mediocridad oscura que desgarraba sin piedad la confiada calidez con la que mi padre me había forjado aquel refugio que compensara la desaparición de mi madre…. Afortunadamente, en este momento conservaba el velo sobre mi rostro y nadie advirtió mis ojos enturbiados…. Cruzamos el criptopórtico bajo el que se alojaban las “cellae” que custodiaban las tinajas con el vino que tanto a mi padre como anteriormente al suyo le había apasionado producir… aunque sin llegar a la capacidad vinatera de los Sila, capacitados para experimentar incesantemente con mezclas de uvas procedentes no sólo de todas las provincias itálicas sino también de más allá, como bien sabes…. Los “Calpurnii Pisones Caesonini” se conformaban con las cepas de Campania… Junto a las tinajas se guardaban abundantes suministros de trigo y cereales tanto parta nuestro propio consumo como para comerciar con ellos. Me estremeció, descorazonadoramente, por encima de la admiración y el asombro, como se había transformado el mundo de mi infancia. El “triclinium” se había ampliado de forma desmesurada a costa de los que habían sido, respectivamente, “tablinium” y “cubiculum” de mi madre y enterrado en enormes frescos representando escenas que pudieran ser tan rituales como…. ¿lúdicas?.... nada que ver con aquellas arquitecturas en ocres y carmesíes de mi adolescencia…. En su lugar, parecía que se hubiera intentado abrir las paredes hacia el paisaje exterior, de forma infructuosa ya que en nada se podía comparar con el que se nos mostraba desde la galería abierta de la “exedra”, al fondo del jardín que, en tiempos, fue un simple peristilo como los de la”Domus Publica” y nuestra casa del Palatino , ahora invadido por un racimo de pequeños bosques de abetos, pinos, manzanos, naranjos, mirtos, rosales…. Y en uno de los lados, la fuente con el fauno de siempre, sólo que transformado en un estanque que más bien era un pequeño lago en cuyo centro se hallaba un islote sobre el cual cabalgaba Neptuno dominando una cuadriga de enormes delfines y defendido por una sutil muralla de rosales donde ya se apreciaban brotes de diversos colores, mirto y retama…. Entre la espesura se avistaba algún que otro pavo real de cuya existencia no tenía yo noticias , desplegando sus abanicos de encaje blanco o tornasolado…. Casi a tientas, llegué a la inmensa “exedra” que mi padre había alzado a costa de las estancias de los esclavos y los establos y caballerizas, al hacerse el traslado a Herculano, quedando reducidas las dependencias del servicio a un pequeño espacio del ángulo opuesto, cerca de la cocina y los nuevos baños, que, aunque nada tenían que ver con las “termae” de la villa de Herculano, me dieron que pensar junto a los pavos reales y la transformación del peristilo, el cual tampoco era comparable con el de la nueva residencia, de dimensiones más adecuadas a un “circus “ que a una residencia privada y a aquella piscina donde bien podrían tener lugar “naumachiae” …. Nunca tuve claro hasta qué punto mi padre quiso adquirir la casa de Herculano por hacer una buena inversión económica, por tener espacio sobrado para albergar su creciente biblioteca, que aumentaba de forma imparable…. O por no poder soportar ya aquella presencia sutil que, al igual que a mí, le llevaba rondando desde …. ¿cuándo? ¿Era quizás este embellecimiento de la antigua morada, esa presencia de vida pese a estar deshabitada, un intento de congraciarse con su memoria, haciendo ver que la mudanza a Herculano no era un rechazo del pasado? …. Todo aquello surcaba mis pensamientos mientras, frente a nosotras, descendía la colina cuajada de vides y olivos hacia el mar tornasolado del atardecer, velando el inquietante Vesubio y la bahía con una ráfaga dorada y carmesí, como el cabello de Blodwynn, Cornelia Sila y….
Se nos sirvió la cena de inmediato: queso, olivas, pan recién hecho, dorado, crujiente y cálido que mojamos en el “garum” con el que mi padre siempre ha sido tan escrupuloso a la hora de elegir…. Además de aquellos salmonetes asados y el pulpo cocido y aliñado con aceite, especias y hierbas aromáticas que nunca tenía ocasión de probar en Roma… Debido al cansancio del viaje y a la consiguiente necesidad de una cena copiosa, Blodwynn, obviamente, estimó que convendría no comenzar su labor hasta, al menos, el día posterior, que hube de pasar casi en ayunas, sólo rotas por zumo de naranja, algún que otro higo y las infusiones que Blodwynn me había preparado con las hierbas propicias que había traído consigo dentro de aquel arcón tallado con extrañas figuras y dotado de unas pequeñas ruedas que le permitían desplazarlo sin recurrir a esclavos, sin prestar atención a las miradas recelosas de éstos, y que había cubierto con un paño de fino algodón púrpura a fin de ocultar las tallas de la superficie ante los ojos de cualquiera que ella no estimase apto para escrutarlo….
- De haber sido verano, señora Calpurnia, lo habríamos hecho en el jardín con vistas a la “exedra”, frente a todo ese panorama y con la montaña y el mar de azabache al fondo…..
Se había despojado de la túnica de fina lana teñida con diferentes matices de hoja, cenicientos, diversas intensidades de ocre y diferentes verdes, así como de la banda que le ceñía los senos y los calzones a juego con la túnica…. Del cofre extrajo lo que dejó caer sobre la piel marfileña que resaltaba, espectral , en la penumbra : parecía ser un manto elaborado con plumas de diversos colores y tamaños que ciñó a sus caderas redondeadas…. También extrajo una arqueta de madera tallada que exhalaba un efluvio de madera olorosa mezclado con resinas y hierbas que no podía reconocer….. De ella sacó una tiara de amatistas diáfanas, grandes, refulgentes, que ciñó sobre sus sienes, una cadena de oro con un gran berilo de azul intenso que colgó sobre el entrecejo, una gargantilla de lapislázuli de la que pendía un zafiro con la que rodeó su cuello, una especie de malla formada por malaquitas y jades engarzados entre los que centelleaba lo que parecía ser una inmensa esmeralda cuya transparencia y resplandor destacaba entre los grandes senos turgentes sujetos por aquel entramado de gemas verdes, un ceñidor de placas de ámbar montadas en oro que colocó alrededor de la cintura desnuda y del que parecía pender un topacio que le cubría el ombligo…. Por último, extrajo una guirnalda de cornalinas anaranjadas y otra de granates y corales , entre los que destacaba un impresionante rubí que ocultaba su pubis …. Tampoco olvidó colgarse unos largos pendientes de zafiros y ciñó sus muñecas y tobillos con brazaletes de granate y coral…. Finalmente , dejó caer sobre la espalda lo que pudiera ser una piel completa de ciervo maduro, probablemente sacrificado de forma ritual, cuya testa rematada por una gran cornamenta sujetó contra la diadema de amatistas que le coronaba la cabeza, dejando, al mismo tiempo colgar las patas delanteras sobre los brazos ceñidos de granate y coral …. No me atreví a mirarla fijamente durante largo rato…. La mirada gris y azul profundo se había vuelto lejana, fundida con la fuerza ajena al tiempo y a lo humano que emanaba de las barbas temblorosas de todas aquellas plumas, el centelleo deslumbrador y masivo en torno al cuerpo de Blodwynn, aquel efluvio ceniciento, envejecido y espectral que emanaba aquella piel deslustrada en cuya cabeza de rasgos difuminados por el tiempo se alzaba lo único que aún parecía retener algo de fuerza vital : las astas blanquecinas, fuertes, ramificadas como un roble arcano, ajeno al paso de los siglos…. Una melodía tenue comenzó a fluir por el “triclinium” : la voz de matices múltiples y modulación estudiada a fondo estaba entonando melismas de una pureza e intensidad melódica desconocidas para mí… Me dí cuenta de que empezaba a cantar, probablemente en su
lengua natal o quizás pudiera tratarse de otra mucho más remota, reservada a la casta sacerdotal de esta raza…. El temor al vacío, a lo desconocido, comenzó a inundar mis huesos y corazón, haciéndolo latir desmesuradamente… No, no podía ser así…. Debía permanecer estrictamente calmada : toda mi preparación de aquel día y los anteriores habían estado encaminadas a este fin…. Aquella voz que se apoderaba de mi autocontrol se fundía con el humo que brotaba de aquellos recipientes de ágata y ónice donde había quemado incienso, mirra, especias orientales como el clavo y la canela, verbena, menta, laurel….dejándose ir hacia el jardín-peristilo, fundiéndose con la colina que se precipitaba hacia el mar…. Entre los párpados que comenzaban a cerrárseme , entreví a Blodwynn blandiendo lo que parecía ser una gran vara, quizás una rama joven de un avellano o fresno, no lo sabría distinguir, rematada por una piña seca que parecía conservar aún sus piñones…. ¿era aquello un ser vivo, hecho de fuerza inconcebible, concentrada, que arrastraba aquel fluir de plumas ocres, azules, rojas, negras, blancas….fundiéndose con el centelleo carmesí, dorado, púrpura, azul y verde que era Blodwynn en ese momento, como si trazando un círculo de poder casi tangible alrededor de las dos.? La voz profunda que podía ser de alondra o ruiseñor, según el instante, seguía salmodiando rítmicamente aquellas palabras en una lengua remota y extraña que, repetidas, iban tomando cuerpo en torno a mi persona, casi acariciándome la piel desnuda, moldeándome, incluso poseyendo los senderos más profundos de mi ser, apoderándose de mí, transportándome…. De nuevo sentí mis miembros desmaterializados, ingrávidos, suspendidos en aquel fluir que te hacía navegar hacia adelante, ya disipado todo temor e inseguridad…. Fluía, fluía…. Eran acaso los mismos de entonces, aquellos dos templos – sabía que eran sitios sagrados: el efluvio denso del incienso y del ritual repetido desde tiempos remotos lo confirmaban. – flanqueando aquella corriente negra, ondulante, surcada por una estela lunar y temblorosa… A la derecha, reconocí aquellas edificaciones de piedra porosa y ocre y columnas de mármol, tan similares a nuestras casas del Palatino, las arcadas de un teatro, el aroma preñado de salitre y algas, mucho más intenso que en la propia Pompeya…. Quizás más Roma que Pompeya
en lo alto de aquellos acantilados…. A la izquierda, entre extensiones de viñedos, construcciones hechas con el mismo tipo de roca porosa, ocre e impregnada de salitre, desportilladas y, en cierto modo, grandiosas, desvelando una gloria muerta tiempo atrás, silencio, soledad….contrastando con un recinto de columnas estriadas de mármol y coronadas de acanto, tan parecido al templo que Sila erigiera a Venus, cuyas escalinatas talladas sobre el acantilado eran lamidas por la espuma batiente de la marea nocturna…
_Calpurnia, hija de Lucio Calpurnio….
La voz profunda, pausada, casi un eco de la marea, era, sin embargo, considerablemente más humana que aquel eco reverberante que recordaba del pasado. No, no era una máscara de cabellera y barba trenzadas en carmesí dorado…. La frialdad penetrante más allá de lo humano sí persistía en aquellos ojos grisazulados. Ante mí, quien bien pudiera haber sido un modelo para cualquier busto romano: un rostro de ángulos bien esculpidos pese a las profundas arrugas que surcaban el entrecejo y el espacio entre la nariz noblemente tallada y los labios carnosos y bien definidos sobre aquella tez inverosímilmente lunar, casi translúcida, insólita para un lugar donde el deslumbrante sol combinado con la brisa marina inexorablemente curtían la piel…. De nuevo la mirada espectral que , alternativamente, podía pasar del gris casi plateado al azul transparente entre aquella red de finas arrugas que me recordaron a las tuyas…. Tiene tus ojos….y el cabello corto donde el gris ya predomina sobre el dorado y el carmesí…¿por qué esta vez todo tiene que ser tan nítido, tan palpable?
_Bienvenida de nuevo, señora, al templo que una vez fuera erigido en nombre de la Sensualidad Fecunda entre los antiguos habitantes de esta tierra, aquellos descendientes de quienes hace mil años llegaron de oriente en sus naves cargadas de púrpura…los mismos a quienes su sentido práctico de realistas hombres de negocios les aconsejó que aceptaran someterse a Roma tras la derrota púnica …. – No había nada de críptico ni evanescente en aquella voz que se iba haciendo cada vez más definida. Aunque mi propia presencia distaba de ser sólida …. – Es aquí donde moro desde hace….quizás más de veinte años…casi treinta…. No, no puedo considerarme un sacerdote, máxime cuando el templo está oficialmente dedicado a Venus Marina… pese a que yo mismo la serví y le hice importantes ofrendas en el pasado…. Simplemente, estoy aquí haciendo una labor de….reciprocidad, intentando conocer y servir a esa fuerza de la que todos somos parte, seres humanos, animales, árboles, flores, lagos…. ¿por qué la esposa del Nuevo Alejandro debiera estar interesada en conocerme cuando su vida no va a seguir mi rumbo ni el de una sacerdotisa? Sabes que ya no hay nada aquí que estimule tu vientre yermo….
Sentí que no podía articular ninguna respuesta ¿Era esta misma incorporeidad la que me impedía generar una respuesta coherente? ¿De qué me servía todo este periplo si no podía ser dueña de mi propia capacidad de expresión? ¿Acaso tenía que someterme a lo que….este hombre sabio… quisiera confiarme? Busqué mi respiración….o el hálito que la sustituía en ese momento….e hice un intento de concentrar toda la energía que fluía dispersa por mi ser dentro de….¿mi mirada? Sí, veía la silueta espigada y fibrosa envuelta en una túnica hasta los tobillos, como nuestros sacerdotes o los judíos, teñida con los colores del bosque y la tierra húmeda…. Traté de proyectar toda aquella fuerza hacia aquellos ojos hipnóticos y, de esa forma, intentar ganar cierta presencia s fin de no sentirme completamente inerme…. Sabía que estaba siendo un esfuerzo agotador….él pareció advertirlo.
_Bien, Calpurnia: estás empezando a reaccionar como deseaba …. Sabes que has venido en mi busca no ya para satisfacer tu instinto maternal o garantizar la estirpe de tu señor…. Calpurnia, no puedo plantearte algo concreto y definido para hacer de ti otra persona…. Sólo puedo hacerte ver aquello que se me permite revelarte…. No eres ni tan siquiera una incipiente iniciada, pequeña…. Únicamente puedo ayudarte, en cierto modo, a asimilar ese saber básico e intuitivo que late en cada partícula de vida…. No es éste un “bangor” de druidas y sacerdotisas…. De hecho, tan sólo somos tres o cuatro los que residimos allí abajo, amparados por los sacerdotes de Venus, quienes no permiten a nadie descender a la gruta…. Ya se lo intenté transmitir a Blodwynn cuando ésta me lo hizo saber, que iba a realizar el rito para hacerte venir hasta aquí…. Algo muy jugoso tuviste que prometerle cuando ella aceptó…. Es algo que una sacerdotisa no concede… tan graciosamente…. No sé si ignoras el coste físico que le puede suponer….
Intenté que no leyera en mis pensamientos aquello que la había convencido…. El deseo de poder, aún siendo oculto y en nombre del saber común de todo un pueblo, podría ser nefasto cuando se trataba de una simple sacerdotisa…. Quizás era un tabú de aquella raza…. Pero había dado mi palabra a Blodwynn y no podía retractarme… ¿Cómo me las iba a arreglar para persuadir a quien tenía delante?
_Calpurnia, muchacha…. Eres una mujer deliciosa y honesta que desea romper esa telaraña de soledad antigua, mediocridad y falta de iniciativa con la que, primero, tu padre y, posteriormente, tu divinizado esposo han tejido no sólo para tenerte a salvo sino también para garantizar la protección de sus intereses…. Sé, no obstante, que hay un pálpito diferente en ti, heredado de ese ser por encima de otros humanos que es….o fue, como prefieras verlo, tu propia madre Rutilia.
Por un momento lo maldije ¿Por qué , incluso aquí, tenía que salir a la luz, una vez más, aquella mirada descorporeizada? “Calpurnia, mi pequeña…. Has llegado hasta aquí y has de afrontar lo que allí lejos podría atravesar como un lanzazo tus sentimientos….Calpurnia, hermosa Calpurnia…. Hermosa porque tu espíritu, tu “anima”, lo es, como la de ella…. No te turbes, no puedes llorar así que es inútil que te sientas cohibida…. ¿Jamás se te ocurrió pensar que ella podría desear que en ti vibrara algo con toda su luz, la luz de Lugh, el dios del saber, la música, las artes….que es la misma de Apolo….. algo más que simplemente ser la esposa estéril del Gran Hombre de Roma?”
No, no podía abandonarme a mí misma….le revelaría eso que subyace más allá de mis pensamientos inmediatos. Sin embargo, había que encontrar una fórmula de respuesta…. Hice un gran esfuerzo de concentración e intenté imaginar que iba escribiendo cada idea dentro de mí para después proyectarlas mediante mi mirada hacia el exterior.
“Luego, tú eres quien ha de tener la iniciativa al estimularme hacia el saber y no yo….”
Vi sus labios bien perfilados sonreír sin enseñar los dientes y como los ojos de hielo se volvían pícaros….
_Puedes entenderlo así, Calpurnia…. Sabrás o al menos te imaginarás que no es gratuito. Mas no te preocupes de momento, no me corresponde plantearlo de forma inmediata. Aunque, para tu tranquilidad te aseguro que la compensación no pondrá en peligro ni tu honor ni tu salud ni la honorabilidad ni la seguridad personal de ninguno de los que te rodean…. – Increíblemente, se me vino a la imaginación la figura de este hombre envuelta en la “toga praetexta” ¿Cómo luciría esa “laticlavia” púrpura? No, qué tonterías se le pueden ocurrir a cualquiera incluso en estas circunstancias…. La mirada azul había vuelto a petrificarme, surcada de vetas plateadas….vi como escrutaba el fondo de los que yo podría llamar mis ojos…¿Qué estaría contemplando en realidad? Absurdamente, me ruboricé…Sabía que ninguna prenda cubría mi cuerpo físico en ese momento y me atemorizó la idea de que él también lo estuviera percibiendo…pero fue su propia expresión gélida la que me alivió.
_.... no temas por ti o los tuyos, Calpurnia….pero el pago será acorde con la envergadura de lo que se te conceda….y de lo que llegues a saber….
Sabía que, inevitablemente, estaba a merced suya. Sí, había sido una necedad esta iniciativa mía… Quizás mi padre había sido sensato al protegerme tanto y considerarme simplemente un instrumento con el que estimular su “cursus honorum”….
_Calpurnia, pequeña…. – Un hielo imperceptible, intangible, se apoderó de ese fluir energético que era yo en ese instante… no, era verdad, se trataba esta vez de una voz masculina y no aquel lamento maternal – No eres una estúpida en manos de ese descendiente de patanes plebeyos, especuladores y arribistas que es tu padre….. No puedes enfurecerte porque intuyes que todo esto es cierto…. Al igual que todo ese asunto fraudulento que le enfrentó con Cicerón….sí, no te extrañes de que esté tan informado ; recuerda que vivo en la segunda o tercera ciudad del mundo romano, pese a mi aparente aislamiento …. Rutilia….sí, ella sí era de una “gens” respetable….¿no te lo dijo….la noble dama Aurelia….que está emparentada con su familia…? Intenta recordarlo…. –Sí , era algo que todos conocían pero no me es familiar la imagen de tu madre, esposo, hablando de la mía…. Nada extraño teniendo en cuenta cómo se ocultó su memoria desde su…..¿desaparición? …. De nuevo, aquella congoja imposible de materializar en lágrimas….
-Rutilia…. – la voz densa, penetrante, continuó –…. por supuesto que no era como los “Calpurnii” …. Ni como cualquier otra patricia…. ¿Jamás, seguro que jamás lo advertiste?.... Tu madre, Calpurnia, como la mía, las dos perdidas en medio de nuestras infancias, pertenecían a linajes que no tenían nada que ver con ser “Cornelii” , “Iulii” o “Metellii”…. La estirpe de nuestras madres era totalmente ajena a lo que se considera simple, vulgarmente, humano…. Criaturas exquisitas, sutiles, ajenas a la Roma que conocemos, sobre todo la que yo viví, justo en el barrio donde también se crió tu esposo….con la diferencia de que no pude gozar de una madre propietaria de una “ insula “ entera…. No es sorprendente, Calpurnia, que la mujer que forjara a tu señor, quien es hoy y por lo que se le respeta llegara a ser alguien tan cercano a mí en términos de amistad… Bien podrían haber muerto las dos, aniquiladas gradualmente por una sociedad tan…. ¿cómo diría? ….tan implacable…..cuando su lugar se hallaba donde se amara la música, el saber, la capacidad de sanar y extirpar cuanto de podrido hay en uno para después aprender a convertirse en seres iluminadores…. Yo pertenecí de lleno a la sociedad que tan bien conocen tu padre y tu esposo, done la ambición desbordadamente especuladora hace que jamás tengas la existencia garantizada….Calpurnia….Calpurnia…. – ¿Acaso vi temblarle la mirada transparente como las pestañas que agitó con furia? – …. De ella heredé esta piel de mármol que ves, el resplandor alternativamente azul o gris de los ojos y este cabello que en tiempos fue carmesí y dorado, algo insólito y que a los romanos fascinaba o atemorizaba, según el caso…. Siempre se me consideró alguien enigmático, inclasificable…. Sin lugar a dudas, siempre he pensado que la ruina en la que cayó mi padre tras la desaparición de su esposa pudiera ser una maldición proferida por ella al haberle destrozado la vida, dilapidando las posesiones de la familia en cuanto una joven virtuosa como tú no debería ni oír mencionar …. Comprendo la razón por la que tanto tu padre como el mío las desposaron ….y ellas…. ¡qué iban a hacer!.... sino lo mismo que mi propia hija cuando la obligué a un matrimonio que me convenía …. Al menos sé que consiguieron alcanzar aquello a lo que estaban destinadas desde un principio, aunque ni ellas ni sus familias lo imaginaran …– Creo que él captó mi perplejidad. ¿Destinadas a ….quedarse reducidas a un puñado de cenizas enterradas quién sabe dónde? No….algo esclarecedor comenzaba a vibrar entre mis pensamientos … a través de la mirada azul y plata, un susurro acariciador que me llamaba…. Calpurnia….Calpurnilla…. ¿eras acaso tú, mi señor, a través de aquellas pupilas, tan parecidas a las tuyas?.... no, no podría decir si era voz viril o de mujer…. Calpurnia, mi pequeña ….Comprendí que aquel eco estaba más allá de lo viril o femenino, algo perteneciente a otra ….. ¿vida?.... posiblemente de allá abajo….reverberando en la roca y el salitre…. Desesperada, busqué respuesta en los ojos que tenía enfrente….
_ …. Se encuentran donde sus ancestros están refugiados desde tiempos remotos, más allá de las cenizas y la putrefacción, velando su sueño, alimentando su letargo, viendo fluir, a través de sus pensamientos, la historia pasada junto con lo que está por venir….intentando aprehender, como yo mismo, esa sabiduría primigenia y básica que late en cada fragmento de vida…. Eran….son…. de las razas de las sibilas…. Nacidas del ayuntamiento entre romanos patricios y las señoras de los lagos, bosques, ríos y grutas…. No, mi señora Calpurnia, no es mi tarea darte a conocer más sobre esta raza de damas… Llegarás a saber sobre ellas, si te corresponde, a su debido momento….
En lugar de tranquilizar mi ánimo, la zozobra se retorció dentro del brote de fuerza que aún seguía siendo yo…. ¿Calpurnia?....¿Qué vínculo podría haber entre mi persona y esta presencia? ¿Cómo podría acceder al conocimiento de esta raza de señoras de los bosques, los manantiales….en suma, de la tierra? Todo este velo que era, paradójicamente, la revelación de tantas ¿realidades? Inimaginables hasta entonces …. Y él, además, velaba de nuevo mi inquietud…¿Qué podría estar insinuando? ¿Qué pretendía en realidad de la hija de Lucio Calpurnio Pisón? Y allí estaba erguido, la túnica agitada al ritmo de la intensa brisa nocturna….la mirada fija y silenciosa…. De pronto, esta ansiedad intensa se había concentrado en toda su fuerza violentísima, casi quemando mi incorporeidad.
“No…. Me has impulsado, contra mi voluntad, a buscarla…. A saber cuanto tú mismo estas dispuesto a moverme a indagar…. No, mi señor….¿por qué te estaré llamando de este modo?”
“Calpurnia, mi pequeña Calpurnia…. Escúchale….él es de mi propio linaje, el de tantos nacidos de la fascinación y el encantamiento tejidos por nuestras madres remotas y la más pura estirpe romana … Todo tenía un sentido….aunque muchas tuviéramos que huir para que así fuera…y suplir el abandono de nuestros hijos proyectando luz en la distancia… Desde el principio todo se hizo con un sentido …. No lo tiene la separación entre ambos mundos, mi pequeña….”
La voz con ecos de mi infancia, reverberante a través de la rocosa gruta, se adelgazaba hasta hacerse imperceptible….
_¿He de seguir, pues, intentando hacerte ver…. señora Calpurnia? …. Ello te llegará cuando sea necesario…para esclarecer tus pasos de un modo u otro….sea en el sueño o en pensamientos que te lleguen inesperadamente, a plena luz del día….mantente alerta…. Dedica tiempo a contemplar tus pensamientos, alerta para ser guiada….no, no perteneces aquí….de momento….hasta que llegue el instante propicio….
Permanecía allí, bajo la columnata barrida por el salitre de la brisa marina…. no, no podría acceder más allá…. La mirada azul, translúcida y afilada se hundía en mi ser, fundiéndolo con una brisa cálida, azul y plata, fluyendo luminosa a través de donde debieran haber estado mis venas y huesos, apoderándose de ellos, de toda aquella corriente de fuerza que era yo en aquel momento, transportándome más allá de mis inquietudes….mas no hacia el secreto de las grutas que gemía allí abajo sino….¿no?.... ¿realmente no era allí donde un frío pesado comenzaba a moldear mis miembros, estremecidos bajo el contacto del cobertor de pieles peludas y lustrosas que mi padre me regalara cuando nuestro matrimonio estaba a punto de consumarse…?
_Calpurnia, señora Calpurnia….
Era una voz femenina, mas a un tiempo densa y susurrante, controlada, casi sacerdotal….

No hay comentarios: